Alrededores \ Rovigo

Las aguas de los ríos Po y Adige prácticamente la abrazan, mientras que el ambiente surrealista del Delta, a poca distancia de allí, le otorgan un carácter esquivo pero de clase. Esta es Rovigo, la provincia veneta más pequeña en el corazón de la llanura Padana.

La antigua Rhodigium, hoy en día Rovigo, nace como feudo del obispado, y su estructura urbana testimonia su antigua historia alto-medieval. Los palacios cívicos y religiosos del centro ciudadano llevan impresa la marca de la República Serenísima, que aquí dominó entre los siglos XV y XVIII.

Entre los edificios cívicos resaltan el suntuoso Palacio Roncale, que se remonta al año de 1500, y el Palacio de la Academia de los Concordi, en cuyo interior se encuentran dos importantes Pinacotecas.

Uno de los más bellos palacios de Rovigo es sin duda el Palacio Vanezze. Construido en 1715 por el arquitecto polesano Agostino Ghiotti, presenta motivos ornamentales típicos del barroco.

De la Rovigo medieval sobrevivieron solos las ruinas del muro del Castillo (que se remontan aproximadamente al siglo X), y dos torres: la Torre Donà, uno de los elementos de identificación de la ciudad, y la Torre Mocha.

El Santuario de la Beata Virgen del Socorro, mejor conocido como la Rotonda, es una preciosa obra de Zamberlano, mientras que el campanario fue construido según diseño de Longhena. Después de sufrir una larga serie de reconstrucciones, la catedral o Duomo presenta actualmente un aspecto barroco, resultado de una refacción según el proyecto de Frigimelica en 1696.

El monasterio de S. Bartolomé está ubicado en uno de los rincones más sugestivos de Rovigo. Allí se encuentra el Museo Cívico de las Civilizaciones del Polesine, que reúne una documentación arqueológica, naturalista y etnográfica muy nutrida: una etapa fundamental para quienes desean tener un amplio conocimiento del ambiente polesano desde sus orígenes.