Alrededores \ Venecia

Es una ciudad que anda a pie y que debe descubrirse a pie, quizás perdiéndose en ese mágico laberinto conformado por sus calles, plazuelas, plazas y canales. Respirando una atmósfera que recuerda países lejanos Venecia es la ciudad mágica por excelencia, uno de los escenarios más extraordinarios en donde la historia y el arte se reflejan en las aguas tranquilas de la Laguna. Aquí todo es romanticismo, poesía, melancolía...

Se ha escrito tanto sobre Venecia que parece superfluo recordar que es una ciudad única en el mundo, y que con razón la UNESCO la colocó entre los patrimonios de la humanidad no sólo por sus riquezas artísticas, sino también por la extraordinaria compenetración entre las actividades del hombre y el paisaje natural de las lagunas.

Un unicum, entonces, cuyo destino siempre ha estado vinculado al agua: el agua de la laguna y del mar. Cada isla ha sido arrancada de su fuerza devastadora y oculta y el ambiente, inicialmente hostil, ha sido comprendido, respetado y moldeado con criterio. Gracias al mar los venecianos han podido suplir a la falta de tierras cultivables y de materias primas y la flota, nacida como instrumento de subsistencia, se transformó en fuente de potencia y de riqueza. El color del agua, su capacidad de reflejar el cielo, las fachadas de los palacios pintados al fresco por los principales pintores de la época, Tiziano, Bellini, Giorgione... el color veneciano que nace del agua, y se vuelve una peculiaridad contrapuesta al diseño florentino: también en el arte, el destino de la ciudad está ligado al de su medio ambiente.
La misma arquitectura retoma los temas del mar: las carenas de las naves son retomadas en las cúspides de las iglesias, las decoraciones en entorchado que embellecen los portales góticos, los mármoles y las estatuas que adornan los palacios y las casas, todo aquí habla de lejanas bases marítimas, de comercios proficuos, de guerras. Actualmente las piedras de Venecia están allí, como un inmenso libro que cuenta una gran historia.

Para entender a fondo esta ciudad hay que abandonar los recorridos turísticos tradicionales, y perderse en ese laberinto en que la tierra y el agua se entrelazan y se funden continuamente. Porque en cada estación Venecia ofrece un encanto emocionante. Y por la noche, en ese silencio misterioso que sólo aquí es posible, la ciudad se vuelve aún más extraordinaria y soñadora, y nos deja el tiempo para abandonarnos al romanticismo, a la poesía y a la melancolía...