Alrededores \ Padua

Ciudad elegante y con un encanto discreto. Una de las metas más importantes es la Basílica de San Antonio, pero la herencia artística y cultural de Padua se descubre en cada rincón del centro histórico

Padua, la culta. Su Universidad, una de las más antiguas de Europa, hospedó en 1492 a un profesor excepcional, Galileo Galilei. Y pocos años más tarde, en 1501, se inscribió Copérnico, el padre de una de las revoluciones científicas más importantes.

Padua, la religiosa. Su Basílica de San Antonio es un lugar de culto muy importante, al que cada año llegan en peregrinaje miles de creyentes para venerar los restos del santo más amado del mundo.Dos rostros para una ciudad que conserva intacto el encanto de una historia milenaria, desde los paleovenetos hasta la República Serenísima.
Padua debe vivirse sin prisa, recorriendo las calles del centro y admirando las joyas arquitectónicas con las que se ha ido enriqueciendo con el tiempo.Joyas que hablan de arte románico, renacimental y neoclásico.

Primera entre todas la Capilla de los Scrovegni, que en su interior conserva uno de los más importantes ciclos de frescos de Giotto, realizado entre 1305 y 1306 y restaurado recientemente.
O el célebre Palacio de la Razón, en una época centro jurídico y administrativo de la ciudad, hoy en día utilizado para exposiciones.

Y la plaza Prato della Valle, seductora por su forma elíptica y por su tamaño (es una de las plazas más grandes de Europa, con sus 90.000 metros cuadrados de superficie), pero también por las emociones que sabe suscitar, con aquella isla verde central y las 78 estatuas que la rodean. Mientras que el histórico Café Pedrocchi es el símbolo de la vida cultural y comercial de Padua. Un edificio con una arquitectura neoclásica, donde es agradable detenerse para pasar una velada especial, o sencillamente para admirar sus espléndidos salones.Sin embargo, es imposible mencionar todas las bellezas de Padua. Una ciudad que en el día se ofrece al visitante con sus calles, sus plazas llenas de gente y muchas ganas de vivir, y que por la noche asume un aspecto más romántico y sugestivo. Una ciudad que siempre sabe contar historias bellísimas, sólo hay que saberlas escuchar...